lunes, 22 de julio de 2013

Capitulo 18


Hace tiempo que no vemos a nuestra niñera Emma, pero seguro que le alegra saber que podemos ayudar a nuestros padres a pagar el piso.
Le damos a Lou un abrazo galleta, y riéndose, nos aclara el horario de cada una.
Trabajaremos de tres en tres, o si es necesario, de dos en dos.
Pero eso es si somos buenas y rápidas trabajando. Cosa que no será porque solemos enrollarnos con nuestras historias muchísimo.
-Vale chicas, no sabéis lo que nos ayudará esto cuando nazca el bebe.-mientras lo dice le da dos palmaditas en el hombro a Andrea- Voy a comunicarle a los chicos la noticia.
Comienza a andar, cuando pasa al lado de Rocío le da un leve pellizco en los mofletes. Esta le sonríe.
-¡Tenemos trabajo! –grita Laura cuando Lou sale de la cocina.
Nos abrazamos como los equipos de fútbol americano de las pelis, y comenzamos a saltar y a dar vueltas.
***
Llevamos tres días con un temporal por Londres.
Aun no ha nevado pero según los chicos, lo hará pronto.
Estamos en el patio, junto con Jade comentando las cosas que nos han ocurrido en lo que llevamos de mañana.
Hoy a Laura le han propuesto realizar, con tres compañeros más, una entrevista.
Andrea debe realizar un circuito de no sé qué cosa, lo ha dicho pero el nombre era muy lioso.
Mayka debe de realizar sus primeras prácticas la semana que viene.
Esto la tiene un poco nerviosa ya que serán sus primeras prácticas con animales vivos. Bueno, que lo habían estado en algún momento.
Y a Jade y a mí nos han mandado realizar una gran obra.
¿Fácil? Y tanto.
No nos han dado un tema en concreto, ni siquiera nos han puesto condiciones o nos han prohibido materiales tan solo, tenemos que hacerlo individual.
Jade dice que utilizara bastante purpurina. Eso, me da bastante miedo.
-Y si puedo pondré estrellas doradas y flores de plástico para suavizar el contraste de las purpurinas y el oleo.-dice mientras mueve las manos por el aire. Parece que ya está dibujando su cuadro.
Mayka se ríe.
-Eres el mejor Jade.
Este se encuentra a su lado y le da un culazo leve a Mayka.
-¡Mira quién va a hablar!
Todas nos reímos.
Liam se acerca a nosotras, ni corriendo ni andando relajadamente tan solo, con prisas.
-Hola.-nos saluda a todas- ¿Quién trabaja hoy?
Andrea alza la mano, junto con Laura.
-¿Solo vosotras dos? –pregunta extrañado.
-Liam, Rocío no esta aquí.
La cara de Liam se relaja, y deja escapar una sonrisa.
-¿Qué ha pasado? –pregunta Laura mientras coge su botella de agua.
Bebe de ella.
-Hoy no tendréis mucho trabajo, quiero decir, -carraspea- puede que vengan algunos clientes pero han dado lluvia para esta tarde y no creo que vengan muchos por lo que…
-Liam no te enrolles, cielo.-le corta Laura.
Liam suspira y empieza a pasear su mirada por nosotras y Jade.
-Podéis llevaros algún que otro trabajo de la universidad, si queréis adelantar algo.
-Vale.-contestan Andrea y Laura al unisono.
Liam se despide de nosotras y se va con su inseparable amigo de piel rosada.
Desde que estamos contratadas los chicos, menos Zayn, se acercan a nosotras si necesitan hacerlo e incluso pasan la media hora libre con nosotras.
Ayer tuve que trabajar, y, para ser miércoles, el ambiente estaba muy animado. Aunque, hay que admitir, que era el día de las bebidas gratis, y los perritos calientes. Y eso también ayudó a que hubiera clientela.
-¿Qué tenéis ahora?-pregunta Andrea mientras observa algún punto lejano.
***
He entrado en una tienda especializada en pintura antes de ir a casa.
Estoy aquí sola, observando las baldas de las estanterías en busca de un lienzo.
Las chicas querían entrar conmigo pero, tengo hambre y prefería llegar a casa y tener la comida en la mesa.
Pinturas metálicas. Pinceles. Numerosas cajas donde hay lápices especializados. Lienzos.
Los primeros que veo tienen dibujos, son como los que le compras a un niño pequeño para que lo coloree. Le siguen algunos de mayor tamaño, ya en blanco.
Me acerco a los más grandes. No quiero que el lienzo ocupe una pared entera, pero tampoco que sea el lienzo de Pulgarcito. Cojo uno que debe de ser  30x36 cm. Demasiado pequeño.
Comienzo a comparar este con uno de 50x60.
Elijo el segundo.
Aprovechando la visita a la tienda, me paso por la parte de las pinturas.
Antes de encontrar los lienzos vi el comienzo de un pasillo tan solo para estas. No diferencie gran cantidad de colores pero no perderé el tiempo si me paso por ahí.
Entro en el pasillo con el lienzo agarrado por mi mano derecha. Comienzo a ojear los colores.
Carmín. Verde Agua. Azul Cielo. Cian. Magenta. Amarillo Pollo.

Me paro por la parte de los azules, cojo un par de botes. Azul Marino y Cian. Luego se suman a la compra el Magenta, Fucsia, Amarillo y Naranja.
Llevo los botes sobre el lienzo, y este colocado como si fuera una bandeja.
Doblo hacia mi izquierda. Veré un pasillo más y me voy.
Este es de lápices y rotuladores. En la mitad del pasillo hay un hombre con un chaquetón oscuro, de donde sale una capucha de una sedadera roja que seguramente llevara debajo.
Intento no entretenerme mucho.
Miro un par de estanterías y comienzo a andar para salir del pasillo.
A medida que me acerco comienzo a dudar sobre si conozco a ese hombre.
-¿Zayn? –pregunto extrañada.
Este se encontraba agachado, observando los estantes más cercanas al suelo.
Gira la cabeza y coloca sus ojos sobre mis zapatillas azules, ya casi rotas de tanto usarlas. Luego llega a mis ojos.
-Cristi.-dice asombrado. Se levanta- ¿Qué haces aquí?
Sonríe al acabar la pregunta y posa sus ojos sobre la “bandeja” de pintura que llevo.
-¿No debería de hacerte yo esa pregunta? –Le sonrío- Soy yo la que estudia bellas artes.
Suelta una pequeña risa.
-Pinto en mi tiempo libre.
Abro los ojos e intento alzar una de mis cejas, pero como siempre, pongo una cara rara. Admito que si hubiera visto mi cara yo tampoco hubiera podido aguantar la risa.
-No te rías de mi.-digo mientras le doy un toque con el codo en su brazo.
Levanta las manos dejando ver que es inocente.
-No de verdad, pinto cuando tengo tiempo.
-La verdad que no me lo hubiera esperado de ti.-digo con tono misterioso.
Desvío la vista hacia las baldas.
-¿Te ayudo a llevar eso? –me pregunta milésimas de segundo más tarde.
-No, no te preocupes. Te dejo tranquilo.
No espero a que me diga nada más y comienzo a andar.
-Adiós.-se despide.
-Hasta luego.

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