sábado, 30 de noviembre de 2013

Capitulo 39


-Lo siento Lou, -vuelvo a decirle- pero nos preocupamos por Rocío.
-No es excusa Cristi, dejasteis el bar a cargo de Tom y los chicos, ¿Para qué trabajáis aquí si no es para ayudar?
-Lo sentimos, de verdad Lou, no volverá a pasar.-y lo decía en serio.
Lou. Llevaba hablando con ella diez minutos, nos fuimos del bar en busca de Rocío, por suerte la encontramos.
Estaba llorando mientras iba andando hacia nuestra casa, en cuanto la vimos comenzamos a correr.
Cuando llegamos aquí, confirme las sospechas que tuve el día que entró en nuestro cuarto y se quedo sola.
No está bien.
Dylan le ha hecho daño.
Es mi amigo, pero en estos momentos tengo una rabia enorme en mi interior, siempre decía que amaba a Rocío, que siempre serian uno. Y a la primera de cambio lo ve con una chica, besándose, en una terraza de un bar.
Mucho no podría quererla.
En cuanto Rocío acabo de contarnos todo, Lou me llamo. No estamos discutiendo, solo nos está llamando la atención a las tres que trabajábamos hoy.
-Vale, chicas, las tres que trabajabais hoy, la semana que viene, dobláis el viernes. Me explico,  -noto como coge aire- después de que todos se hayan ido, os quedareis limpiando el bar, hasta que quede más limpio que el cuarto de alguien alérgico al polvo.
-Vale.-digo desganada.
-Adiós.-se despide.
No me da tiempo de despedirme cuando ya ha colgado.
Desganada, dejo mi móvil en la mesa de la cocina, y vuelvo a ir al salón. Rocío no está llorando a mares como ha ocurrido otras veces, esta sería mientras mira la televisión.
Miro mi reloj de muñeca, las once. Los chicos deben de haber cerrado hace poco.
-¿Qué te ha dicho? –me pregunta Mayka mientras me apoyo en el respaldo del sofá.
Suspiro mientras me echo hacia atrás, cansada.
-Bueno, el viernes debemos limpiar el bar después de que todos se hayan ido.
Rocío y Mayka suspiran mientras apartan la vista de mí.
-Y, ¿Sabéis que? –les pregunto mas ilusionada.
-¿Qué? –Silvia abre los ojos, mientras se sienta en el sofá.
-Rocío, ¿puedo contar algo en el que Mister D está metido?
-Si.-una pequeña sonrisa aparece en la comisura de sus labios.
Pero más tarde se curva hacia abajo.
-Como curiosidad, Lou me ha contado que, -escondo mi sonrisa- los chicos le dedicaron la canción a un extraño grupo llamado Galleta.
Algunas ríen, como Mayka y Andrea, otras como Silvia sueltan un Ohh mientras suspira. Laura aprieta sus labios y se cruza de brazos. Rocío no hace el menor movimiento.
Pero no digo nada.
Se escuchan un par de golpes procedentes de la puerta.
Nos miramos extrañadas, pero sin preguntar mucho, me acerco a la puerta.
Me comporto de manera imprudente, y no miro ni siquiera por la mirilla. Abro unos quince centímetros la puerta y Dylan y los demás están ahí.

Dylan tiene las facciones de su cara seria, los demás a su espalda, comentan algo. No me da tiempo de cerrar cuando Dylan abre los ojos y me ve.
-¿Qué ha pasado? –pregunta preocupado mientras intenta entrar.
Lo empujo hacia afuera.
-No puedes entrar.-lo digo lo más seria que puedo.
Me duele decirle eso a un amigo que en poco tiempo se ha convertido en casi mi hermano. Su cara, seria y preocupada, me parte el corazón.
Pero entonces recuerdo a Rocío, lo mal que lo ha pasado estos días, y me da exactamente igual todas las consecuencias que traiga.
-¿Por qué?-alza las cajas, arrugando un poco su frente.
Los demás, a su espalda, me miran.
-Porque…
-¡Cristi, déjales pasar anda!-dice Rocío.
Su tono de voz no es el que ha tenido en lo que llevamos de noche, tiene el tono de voz de alguien alegre y positivo. Tiene su tono de voz.
-Anda, entrad.-me echo a un lado.
Me siento incomoda con la mirada que me echa Dylan, pero no me lo tomo en serio. No sabe lo que Rocío vio. No sabe que nosotras estamos al tanto de todo. Si, está claro. Se lo perdonare.
Pero hoy no, en todo caso, mañana.
Harry entra, tímido y sonriente, en la casa. Le sigue Niall, con una sonrisa de oreja a oreja. Louis primero me saluda y luego me guiña los dos ojos a la vez.
Me rio por la cara que a puesto.
Liam entra cantarín y bailando, y Zayn hace que mi sonrisa desaparezca.
Los moratones y el corte en el labio hacen que me sienta, de alguna extraña manera, culpable.
Pero mi sonrisa no tarda en volver, cuando me da un toque en la nariz.
Exactamente igual que en el sueño.
Cierro la puerta.
El salón esta en silencio. Ni siquiera los que son parejas se han acercado.
-¿Qué os ha pasado? –Dylan nos pregunta a todas, pero solo le importa la respuesta de una en particular.
Nadie de nosotros habla. Nos quedamos en silencio mientras los miramos a los dos.
-¿Nos podéis dejar solos? –el tono de Rocío ya ha cambiado.
No preguntamos nada. Nosotras porque sabemos qué pasa. Los chicos, por pura precaución.
-¿Y dónde vamos? –pregunta Louis en la puerta que da a las habitaciones.
-A la habitación de Silvia, Mayka y Andrea. Es más grande.-dice Laura mientras se levanta del sofá.
Comenzamos a andar en silencio hacia el cuarto. Todos intentamos escuchar algo. Pero, en cuanto entramos en la habitación de estas y nos disponemos a escuchar a través de la puerta, escuchamos el portazo que nos confirma que se han “encerrado” en el salón.
Por lo que no escucharemos nada.

[Narra Rocío]
Me levanto y cierro la puerta que da al pasillo de las habitaciones.
No quiero que, si llegamos a gritar, se nos escuche.
Aun de espaldas, noto como Dylan se acerca a mí y me abraza.
-¿Qué te pasa?
Sus manos se juntan alrededor de mi cintura, y a diferencia de hace unos meses, esta vez me quito de entre sus brazos.
-¿Quién era esa chica? –me cruzo de brazos mientras intento que las lagrimas no resbalen por mi mejilla.
La cara de Dylan, se oscurece un poco. Se sienta en el sofá.
-¿Qué chica?
Toso para que no se note que mi tono de voz ha cambiado.
-El otro día, mientras volvía de la academia, te vi en una terraza con una chica muy guapa.-nos quedamos en silencio- Y, os estabais besando.
El silencio que hay me pone nerviosa, me apoyo en la pared, sin descruzar los brazos. Noto como me arden los ojos al recordar el beso. Y, una lágrima cae.
-Rocío, es solo una chica de la orquesta.-baja la vista mirándose las manos- Me iba a despedir de ella, pero desde que empezó el curso, no ha parado de buscar mis labios.-alza la mirada- Siento que los encontrara.
Noto como la primera lágrima desencadena otras. Ahora no puedo parar, y me abrazo a mi misma mientras Dylan habla.
-Siento que lo vieras, puesto que no paso nada. Pero entiendo que no confiaras en mí. Yo, tampoco lo hubiera hecho.
Dylan me mira, sus ojos azulados se clavan en mi cara como si fuera su obligación. Ha tensado la mandíbula, noto como esta triste. Pero, más triste estoy yo.
Cojo mi móvil de la mesa, busco el número y ahí está. Maryse.
Cuando los vi ese día me propuse conocer a la chica sin que supiera quién era.
Tal y como él dice está en su orquesta, y tal y como ella me confirmo, llevan saliendo desde Año Nuevo.
-Pues dile a la chica que puede tener tus labios cuanto quiera, que ya no son míos.-le enseño el móvil- La conocí el otro día. Es una buena novia.-rio de manera ahogada.
Dylan abre los ojos, incrédulo.
-Rocío.
Comienzo a negar con la cabeza. Y me acerco a él.
-¿Recuerdas cuando me dijiste que no me debía dejar pisotear? –me acerco tanto que casi toco sus labios- Pues eso estoy haciendo. No dejarme pisotear.
Me alejo de él, pero no dejo de mirarle a los ojos.
-¿Todo fue mentira? –me atrevo a preguntar, temblorosa.
Me da miedo la respuesta. Dylan ha sido el chico al que más he querido, y dejarlo así…
¡Rocío! ¡No lo dejas así como así! ¡Lleva un mes con otra chica!
Noto como niego sola con la cabeza, hablándome a mí misma.
-No.-responde después de haber tragado- Admito que te he querido mucho, y que aun siento algo por ti pero…
-¿Por qué no cortaste?-le interrumpo.
-Porque aun te quiero. Pero Maryse me está enamorando poco a…
-No empieces a hablar de ella.-abro la puerta de los pasillos.
Entro en la habitación donde se encuentran todos. Formando un círculo, están jugando a un extraño juego, Pruebas Trabalenguadas.
-Ya podéis salir.-digo como si nada hubiera pasado.
-¡Ganamos! –Mayka y Andrea comienzan a tirar hacia el techo sus cartas de pruebas superadas.
-No vale, nosotras podíamos conseguir hacer el pino.-Cristi señala algún lugar de la carta, mientras Silvia sonríe.
Noto como Dylan se coloca a mi espalda. Pero no me toca.
-Chicos vámonos ya.-dice Dylan con poco entusiasmo.
-¿Qué te pasa? –Louis ayuda a Mayka a recoger los billetes.
Miro hacia atrás, quedando a centímetros de los labios de Dylan. El también me mira, fijamente a los ojos.
-Ya no hay pareja.-se limita a decir mientras aparto la mirada.
Todos se nos quedan mirando. Serios y sin saber que decir.
-¿Os cuento un poema?
Laura aparece a nuestra espalda, seguida de Harry y Zayn. No espera respuesta, y mientras coloca el papel bien alto, comienza a leer.
-Tres tristes tigres, según Harry, comen pan en la panadería y juegan a los Bakugan en el portal según Zayn.-nos mira a todos. Y posa su mirada en mi- Sí, admito que no he cogido el mejor equipo.
-¡Ehh! –dicen ambos chicos a su espalda.
-¿Quién dice cosas raras sobre tigres? –le pregunta Harry mientras se ríe.
-Yo no…William Shakespeare.
-Sí, seguro que él.


viernes, 15 de noviembre de 2013

Capitulo 38


Llego tarde al bar.
He tenido que ir al lugar en el que deje el dibujo esta mañana, y había muchísima gente esperando.
Por suerte, lo tenían listo.
La gran pancarta blanca con el gran logo, se encuentra enrollada y en mi mano derecha, llego al final de la calle y doblo hacia el callejón en el que se encuentra “El Santuario”.
Aun no hay nadie. Y eso me extraña.
Bajo los escalones haciendo demasiado ruido. Dentro, Niall y Harry están preparando los vasos. Liam está poniendo bien las mesas. Zayn, Louis y Dylan están en el escenario toqueteando unos botones.
Los seis se quedan en silencio y mirándome mientras cojo aire al pie de la escalera.
-Siento llegar tarde.-me siento en el escalón.
-¿De qué hablas Cristi? –Liam mira la hora- Son solo las seis.
Eso hace que pegue un salto.
-¿De verdad?
Comienzo a pensar en las carreras que he metido hasta llegar aquí.
-Sí. -Harry se ríe.
-Pues bueno.-coloco la pancarta delante de mí- Por lo menos me da tiempo de hacer otro si no os gusta.
Dylan se acerca corriendo a mí.
-¿Qué es eso? –Zayn deja los botones.
-Esto, -Dylan abre la pancarta- Somos Nosotros.
No escucho nada, ni siquiera me levanto del escalón.
-Esto es… ¡Genial!
Los chicos comienzan a reírse y yo les acompaño, la satisfacción que siento en mi interior por haber cumplido, hace que me relaje.
-Cristi, ya que estas aquí.-Dylan alza las cejas- ayúdanos anda.
-Vale, espera un segundo.
Cojo el móvil y le mando un mensaje a las  chicas diciéndoles que ya pueden venir al bar. Lo guardo y me acerco al escenario donde Zayn está colocando la esquina más alta de la pancarta.
-¿Te ayudo? –coloco mis manos en la otra esquina.
Con una grapadora amarilla se acera a mí y grapa el papel en la pared.
Me fijo en él.
En el labio inferior tiene un corte, su moflete derecho esta magullado y, cuando me mira, tiene la parte superior de la ceja izquierda morada.
Nos quedamos mirándonos unos segundos.
-Os peleasteis, ¿verdad?
He estado ensayando esta conversación en mi mente millones de veces y ahora, viendo lo magullado que esta. No puedo decirle nada.
-Si.-suspira y aparta la vista- Todo empezó como siempre empieza, con empujones, pero Max…
-¿Max qué? –necesito que me lo cuente.
-Yo le pegué primero.-se corrige.
Noto como tenso mi mandíbula, y comienzo a irme del escenario.
-¡Cristi! –Louis me llama- ¿Puedes probar el micrófono? Es que es nuevo el sistema.
-¿Y no es mejor que lo probéis vosotros?
-Anda por favor, que nos queremos reír.
Abro los ojos mientras lo miro.
-Yo también me quiero reír.-comienzo a andar hacia el escenario.
Me pasa el micrófono, y me coloco en este.
Solo están los seis e igual me da vergüenza. No podría hacer nunca lo que ellos hacen de cantar delante de todos.
-¿Y qué digo? –digo a través del micrófono.
Este emite un ruido que hace que todos los chicos se tapen los oídos.
-Ja Ja. A mí no me hizo, -el sonido es emitido a mi espalda- ¡Ay!
Los chicos comienzan a reírse mientras yo me tapo los oídos.
-Lo siento, -Louis toca algo- esta puesto en retardo el que se encuentra  tu espalda.
Miro el pequeño altavoz y me rio.
-Venga…-comienzo a pensar- ¿Os sabéis la canción de Ariel en español?
-No.-responde Liam como si fuera lo más normal.
-Vale vale.
-¡Ehh! –Escucho pasos en los escalones- Nosotras si.-Laura levanta la mano.
Las demás chicas le siguen.
-Bajo el mar…-comienzo.
Las demás me siguen y se acercan al escenario, donde nos vamos pasando el micrófono.
Poco a poco, los chicos se nos unen.
Riéndome, bajo del escenario y me acerco a la cocina para beber un poco de agua.
Por el camino, me quito el abrigo y lo dejo en una silla. En cuanto entro en la cocina noto que Zayn está detrás de mí.
Me doy la vuelta de manera lenta y relajada.
-Lo siento.-comienza.
Intento estar enfadada con él, pero me es imposible. Algo en mi interior siente pena por el estado de su cara, por cómo no me he preocupado por él y por no poder decirle que Max no es importante en esto.
Me doy la vuelta y ando hacia los vasos. Comienzo a echarme agua y le miro mientras bebo.
-Sé que no debería haber aparecido allí pero, estaba dando un paseo y cuadró que estabais en el parque.
Dejo el vaso, con suavidad, en la mesa.
-No te preocupes.-inconscientemente bajo la vista.
Lo hago sin querer, pero parece suficiente para él.
-No, si lo hago. Max realmente te quiere, me lo demostró el otro día.-con una sonrisa señala los moratones. No puedo evitar sonreírle- Y, está claro, que lo he perdido todo contigo.
Como si el corazón se me encogiera, como si un vampiro fuera y una estaca me atravesase el pecho. Como si me hubiera dado cuenta de que lo he perdido. Y así es.
Abro los ojos.
-No.-noto como nerviosamente suspiro- No quiero que digas eso.
-¿Por qué no? Note como lo mirabas ayer Cristi.
-Zayn, -por alguna extraña razón mi labio inferior comienza a temblar- estoy liada ¿vale?
En segundos se me ocurre contarle el sueño. Que no. Que si. Miles de respuestas aparecen en mi mente. Pero al único que le hago caso es a mi loco corazón, que no es más tonto por qué no puede.
-El otro día soñé con ambos. Hasta ese momento no me di cuenta de que ambos estáis aquí.-señalo mi corazón- Y aquí.-señalo mi mente- Por favor, no me digas que lo tienes todo perdido, porque no es así. No has perdido nada.
-¿Ni siquiera tiempo?
 Me rio.
-Tiempo un poco, pero Karen me cae demasiado bien para que le hagas daño.
-Pues ya vas tarde.-se rasca la nuca- La deje hace unas semanas.
¡El sueño! No le comento nada, pero me quedo pensativa unos segundos.
-Entonces, solo el tiempo podrá decidir.
No quiero abrazarle, ni siquiera darle un beso en la mejilla. Por lo que me voy de la cocina sin tener más contacto que nuestras miradas.
***
-Bueno como ya sabéis todos, hoy los chicos estrenan canción.
El anuncio de Tom hace que todo el bar grite.
-Pues os dejo con los chicos, -se echa a un lado- One Direction.
Los chicos ya se encuentran sentados.
El bar, como siempre hace, guarda silencio.
El Santuario hoy está a rebosar. Es cierto que cuando cantan se llena el bar más que otros días.
Las seis nos quedamos cerca de la barra.
Andrea, Silvia y Laura, se quedan sentadas en los taburetes, en el otro lado de la barra, de pie, pero cercanas a ellas. Nos encontramos las que curramos hoy. Mayka, Rocío y yo.
Para mi sorpresa, esta vez son Liam, Niall y Dylan los que tocan las guitarras. Considero demasiadas guitarras para una canción. Pero cualquiera sabe lo que van a cantar.
Susurran algo. Y comienzan a tocar.
Suaves notas llenan el local de un aire mágico.
-Your hand fits in mine like it’s made just for me…-Comienza Zayn.
Mayka, Laura y yo nos miramos rápidamente, mientras él sigue cantando. Nos reímos en silencio. Debido a la ilusión que nos está haciendo escuchar nuestras rimas con una melodía preciosa de fondo.
-But bear this in mind, It was meant to be. And I’m joining up the dots with the freckles on your cheeks, -Zayn me mira, sonriente- And it all makes sense to me.
Sonrío, y noto como los ojos me deben de estar brillando puesto que unas simples lágrimas de incredulidad amenazan con salir.

[Narra Mayka]
Liam, acariciando ágilmente las cuerdas de la guitarra, se acerca al micro y comienza a cantar.
-I know you’ve never loved the crinkles by your eyes. When you smile you’ve never loved your stomach or your thighs…- miro a Cristi y no puedo evitar pasarle el brazo por la espalda en modo de abrazo.
Ambas nos quedamos abrazadas, y emocionadas viendo a los chicos cantar.
-The dimples in your back al the bottom of your spine. But I’ll love them endlessly.
Sonara cursi, hasta yo lo sé, pero noto como me ha mirado, y una lagrima no ha podido evitar bajar por mi mejilla.
Me he acordado de cómo le rechace el beso el otro día. Realmente, no se lo rechace, solo quería que nuestro primer beso fuera especial. ¿Y si el solo quería dejar claro que le gusto? ¿Y si no le gusto y solo quería besarme por el momento de pasión?
Me quedo mirando a Liam unos segundos más, y luego, por vergüenza, aparto la mirada.

[Narra Rocío]
Zayn y Liam siguen cantando, no llevan apenas ni un minuto, y esta canción es preciosa.
Mayka y Cristi están abrazadas, mientras Andrea está sonriente junto la barra.
Laura y Silvia, cogidas de la mano, miran hacia los chicos ilusionadas y esperando escuchar mas. Recuerdo el día en que vi a Dylan besar a esa chica, mientras, Zayn y Liam dicen que están enamorados de esa insegura chica, pero que a la vez es perfecta.
No puedo evitar girar la cabeza hacia otro lado que no sea el escenario.
Me aparto con cuidado y me voy hacia el baño.
Por suerte esta vacio, y podré llorar tranquila.

[Narra Andrea]
La dulce voz de Louis suena en lo más profundo de mi pecho cuando dice algo que, aparte de las chicas, él es el único que sabe.
El otro día, mientras hablábamos de qué preparar para esa chica, que por cierto tiene de nombre Maia, se me escapo que antes de dormir, suelo tomar un cola-cao para relajarme.
Él, como cualquier chico, comenzó a reírse de manera adorable y me dijo que no sabía si eso Maia lo hacía, porque si no, podría invitarla a tomar un batido.
Ambos nos reímos.
Noto como mis pulsaciones se han tenido que acelerar, sonrío como si no volviera a sonreír más, y me pongo nerviosa.
¿Y si no ha ido por mi? Es decir, yo tomo cola-cao, no té.
No iba por mí…
Y aunque sé que es así, no puedo evitar que una pequeña llama de esperanza se cree en mi interior.

[Narra Laura]
En cuanto su voz comienza a sonar, y dice esa frase, no puedo evitar arrepentirme de lo que le conté.
A finales del año pasado, el día que quedamos para cenar, recuerdo como me quede unos minutos a solas con él. Mientras Andrea y Louis iban a pedir la comida.
Sigo recordando, y consigo saber por qué razón le conté lo que ahora está en una canción.
Creo que fue por algo que dije. Puede que comentara una camiseta o el vestido de alguna chica, no lo sé bien.
Lo único que recuerdo es como le conté, a uno de mis mejores amigos, las inseguridades que tenia.
Las chicas, ya las sabían, pero, por alguna extraña razón, Harry dijo algo que me hizo confiar en él de esa manera.
Su cara no se me olvidara. Me miro con sus claros ojos de una manera en la que nunca me había mirado. No era pena, ni siquiera temor por lo que podría haber hecho. Solo me miro, como te mira un hermano o, en este caso, un amigo en el que confías y que no se esperaba eso.
A los segundos, se acercó a mí y me abrazo. Por desgracia, días más tarde, mis sentimientos hacia él cambiaron. Y luego, me hablo de Taylor.
Me quedo en blanco mientras le escucho, y no puedo evitar darme la vuelta para observar a las demás, y quitarme de mi vista a Harry.

[Narra Silvia]
Mi sol. Mi furby. Nada lo podría describir mejor como mi verdadero amor.
Que alguien te mire, mientras canta una canción de amor, que ese alguien sea la persona a la que mas estas queriendo en tu vida.
Niall, hasta ahora, se está convirtiendo en mi primer amor. Sé que ya tuve un novio de pequeña, pero él no será uno más.
Lo quiero más que a nada. Y es tan dulce que, aunque me lo diga cantando, patinando, andando o comiendo, siempre me sorprenderé cuando me diga que me quiere.
La canción es preciosa, que diga cosas de las que hemos hablado, es algo insuperable. Aun no me creo que haya convertido mis inseguras frases en melodía para decirme cuanto me quiere.
Mis bellos se encuentran de punta, y me abrazo a mi misma mientras los sigo escuchando cantar.

[Narra Cristina]
En cuanto acaba la canción y comenzamos a comentarla, notamos que falta ella.
La “tímida” del grupo no está aquí.
Nerviosas, paseamos nuestras miradas por todo el local.
Recibimos un mensaje, las cinco a la vez, de la misma chica. Rocío.
Se ha ido del bar, y nos dice que no nos preocupemos por ella. Pero eso es lo que hace que nos preocupemos.
Ella no es de las que te dice eso, así que, debe de pasarle algo.
Sin pensar en dejar solo el bar, nos vamos todas corriendo.
Sin recoger, con los delantales puestos, sin los bolsos y sin escuchar como los chicos nos dedican la canción.


viernes, 1 de noviembre de 2013

Capitulo 37


[Narra Andrea]
En cuanto llego a casa y he cerrado la puerta, me derrumbo.
Las lagrimas que conseguí no derramar cuando Louis estaba delante de mí, están saliendo ahora.
Silvia y Laura, que estaban hablando en la cocina, se acercan, con prisas, a mí.
-¿Qué te pasa? –Laura parece preocupada mientras coloca su brazo sobre mis hombros.
Paso mis dedos por mis ojos, echando las lágrimas a un lado.
Silvia, a mi izquierda, aprieta su mano alrededor de mi brazo para que no me caiga mientras me acercan al sofá.
Para mi sorpresa, no hay nadie viendo la televisión.
-Louis.-consigo decir- No había cita.
Las tres nos sentamos en el sofá.
-¡Chicas! –Silvia alza la voz-¡Salón! ¡Ya!
Laura me coloca un cojín tras mi espalda, me apoyo en él, y antes de que las demás lleguen, consigo quitarme un par de lágrimas de mi vista.
Rocío aparece con una mascarilla rosa por toda la cara. Mayka, la sigue, con el móvil en la mano. Y Cristi, tras las dos, aparece con las manos llenas de colores.
Asombradas, se acercan al sofá, y se colocan de manera que formamos un círculo.
Un círculo que será infinito.
-¿Te has caído? –pregunta Cristi mientras mira mis tacones.
-¿Alguien te robo? –Mayka mira mi bolso, tirado en el suelo.
-Ya sé, te caíste y te robaron.-Rocío se echa hacia atrás satisfecha.
No puedo evitar sonreír un poco.
-No.-Laura me pasa un pañuelito- Louis, no quería salir conmigo.-noto como tuerzo la boca.
-¿Entonces? –Cristi entrecierra los ojos, confusa.
-Solo quería que le ayudara a planear una cita.-suspiro- Le gusta una chica de la universidad. El otro día hablaron y, pues, quedaron.
Recuerdo la cara de Louis al contármelo. Y las lagrimas amenazan otra vez con salir, pero esta vez, no lo hacen.
-Y quería que le ayudara a planear “La cita perfecta”.-las miro.
Sus miradas están o apoyadas en el suelo o sobre sus manos. No me miran, solo procesan todo lo que les he dicho.
-Venguémonos.-Silvia se coloca bien en el asiento- No en plan, Voy a matarte. Solo en plan, te vas a vestir e ir tan mona a la Universidad, que se arrepentirá de que no seas esa chica.
Lo proceso, la idea no es mala. Pero tampoco quiero ir muy maquillada a clase.
-Vale. Pero poco maquillaje, ¿de acuerdo?
Las chicas se ríen.
-¿Cuándo es la cita? –Rocío se muerde el labio.
-Este sábado.
Las cinco intercambian miradas asesinas.
-Pues ya verás como todo habrá cambiado para el sábado.-Laura asiente mientras habla.
Nos quedamos en silencio unos segundos, hasta que Silvia se ríe.
-Bueno, al menos no te ha pasado lo que a Cristi.
Las demás les siguen, y yo, confusa, la miro mientras esta la fulmina con la mirada.
-¿Qué te ha pasado? –le pregunto sonriente.
Cristi coloca su mano sobre su boca, tapando la sonrisa que tiene.
-A ver, -cierra los ojos y coloca su mano izquierda sobre su frente- quedé con Max para hacer un trabajo de la universidad para el que no tenia inspiración.
Las chicas sueltan unos besos al aire.
-¡Parad ya! –Cristi, colorada, se comienza a reír- Y estábamos a punto de besarnos, cuando apareció Zayn.
Abro mis ojos, y comienzo a reírme también.
-¿Zayn?
-Si.-Asiente lentamente- lo peor fue que, al parecer Max y Zayn no se caen muy bien.
-¿Por qué dices eso? –me quito el cojín de la espalda y lo abrazo.
-Porque, desde que Zayn nos interrumpió estuvieron todo el tiempo hablándose de mala gana.
-¡Y ella coge y se queda en medio de los dos!-dice Laura mientras la señala.
Cristi comienza a reírse.
-Y el colmo es que ambos la han acompañado a casa.-Mayka se cruza de piernas.
Alzo mis cejas mientras sonrío.
Cristi asiente.
-Sí, ya lo sé. De Max me he tenido que despedir con un simple saludo.
-¿Y de Zayn?
-Me limite a fulminarle con la mirada.-Cristi se encoje de hombros- Pero el muy tonto, se estaba riendo.
-¿Sabes que lo ha hecho para joderte un pelín, no?-le pregunto.
-Lo sé, perfectamente.

[Narra Cristina]
-Jade, ¿puedes decirme como has hecho esto?
Le toco la chupa de cuero negra y roja que lleva.
Jade comienza a reírse mientras se coloca bien el pelo. Las gafas de sol amarillas se las coloca en el cuello de la camiseta.
-Pues raspe esta parte.-señala la roja- Y le coloque colorante rosa.
Pongo una mueca.
-Rosa.-asiento mientras observo la chaqueta.
-Sí, rosa…-comienza a reírse- Pero rojo no queda mal.
-No, no queda.-vuelvo a mirar la chaqueta- Me gusta.
Entramos en la clase donde volveré a ver a Max. Estoy nerviosa, y no puedo esperar a explicarle lo de ayer.
Aunque ni siquiera yo tengo explicación.
Jade lo sabe, se lo acabo de contar, y ha comenzado, como todos, a reírse. Aunque él, por alguna extraña razón, se ha puesto de parte de Zayn.
Max está de espaldas a la entrada. Observando algo en la mesa del profesor. Le doy un apretón de brazos a Jade, dejándole claro que me voy a acercar a él.
Veo como, a causa de la respiración, la sudadera gris de Max, sube y baja.
Le toco el hombro, haciendo que se dé la vuelta.
-Hola.-le digo alegre.
La alegría se me desvanece milésimas después.
Su ojo derecho esta morado, y tiene el moflete izquierdo de un tono enfermizo.
-¿Qué te ha pasado? –le pregunto horrorizada.
-Nada.-de manera cortante se da la vuelta.
-¿Estas enfadado? –extrañada, comienzo a buscarle la mirada.
-Cristi, hoy no.-me deja allí sola.
¿Cristi? Bien, otro más que me llama Cristi. El día que escuche seguramente mi nombre entero me voy a asustar.

A la salida de la universidad, busco a Zayn con la mirada.
Pero no lo encuentro.
La única que puede llegar a saber donde esta es Karen por lo que me acerco a ella.
Enfadada, molesta y arrogante, me contesta de mala gana que no tiene ni idea de donde ha podido meterse.
Esta tarde tengo que preparar el logo, y no voy a trabajar. Pero mañana seguramente lo veré. Entonces hablare con él.
En la clase se me ocurrieron varias razones de por qué la cara de Max estaba así. Y la única a la que le veo sentido es a la de que se pelearon después de dejarme en mi casa.
Y le veo sentido. Se estaban echando pullas constantemente. Raro fue que no se pegaran conmigo delante.
Pero no.
Me muerdo el labio.
Son adultos no adolescentes.
Vale, ¿Sabes que Cristina?
Dejemos de preocuparnos por ellos. Debes hacer todo el logo esta tarde, encontrar tiempo para estudiar, llamar a tu madre y descansar.
Ya lo arreglaras mas tarde.
Y con esa mentalidad, me uno a las chicas y comenzamos a andar hacia casa.

[Narra Rocío]
Salgo de la academia con mi estuche de la flauta y carpeta de partituras en mano.
Voy tarareando la canción que acabo de escuchar, era aburrida pero el estribillo tenía algo que me recordaba a la canción de Los Piratas del Caribe.
Solo repito una y otra vez en mi mente las famosas melodías, pero estas duran poco ahí.
La calle que debo coger para ir a casa está abarrotada de gente. Y aun así, los veo.
Se besan rápidamente.
Mi corazón se encoge.
Y casi me caigo.
Lamento que Silvia no esté aquí, debe de ensayar hasta las cuatro. Pero hoy, me hace falta que me acompañe.
Sentados en una mesa, en la terraza del restaurante, él besa a la chica en los labios. Noto como es rápido. Pero la acción es lo que me afecta.
Comienzo a andar rápidamente. Cruzando lo más rápido que puedo esa terraza.
Dejando a Dylan atrás con esa chavala.

[Narra Cristina]
Cojo el negro para perfilar el dibujo.
Debido a lo pequeño que es el escritorio de mi cuarto, el rotulador color rojo, rueda hasta el suelo.
Sin moverme de la silla me agacho a cogerlo.
-Cristi, ¿me dejas sola un momento? –escucho como Rocío cierra la puerta.
Giro la cabeza, extrañada.
-Claro.-me encojo de hombros.
Sin dejar el rotulador en la mesa con los demás, salgo de la habitación. Miro a Rocío antes de salir.
Sus cabellos medianamente largos, caen sobre sus hombros de manera desarreglada. Su sonrisa se curva hacia debajo de manera casi imperceptible.
Pero aun habiéndome dado cuenta, la dejo cerrar la puerta.
No sé qué hacer, así que, dándole vueltas al rotulador, me siento en el sofá a ver un poco la televisión.
Mayka sale de la cocina, estos días está de exámenes y despeinada, sonríe.
-¿Qué ves? –Se apoya en el brazo del sofá.
-Ni idea.
Me quedo mirando al hombre que habla sobre una inundación en Australia.
-¿Las noticias? –pregunto extrañada.
-Al parecer.-se ríe- voy a seguir estudiando con mi compi.
-¿Qué compi?
-Laura, que está estudiando en el escritorio de Silvia.
-Ah, vale.-asiento y me relajo en el sofá mientras me quedo sola.
Escucho el eco de la voz de Andrea, está en la cocina. Seguramente hablando por teléfono. O eso, o ve fantasmas.
Por favor, que este hablando por teléfono.
-¿Y qué tal si la llevas a la bolera? –Se hace un silencio- Es verdad, -se ríe- es mejor si sigue teniendo dedos, que eres un bruto.-silencio- A veces sí. Admítelo.-de nuevo nada- ¡Admítelo! –Se ríe- Eso ya lo sabía yo.
Me canso de escuchar por lo que coloco mis piernas sobre la parte donde pones tu espalda. Y me pongo a ver la tele al revés.
Comienzo a reírme. No es que me haga gracia la cara del presentador, realmente la veo normal. Pero me divierte lo fácil que es reírse cuando tienes los pelos casi tocando el suelo. Escucho la puerta de mi habitación cerrarse. A los segundos Rocío, tal y como la deje, sale del pasillo.
-Ya puedes… ¿Qué haces?
Intento ponerme derecha pero echo las piernas demasiado hacia delante y acabo en el suelo. Me siento y levanto, como si no hubiera pasado nada.
-¿Estás bien? –le pregunto mientras se ríe.
-Sí.
Le miro los ojos, colorados.
-Vale.-comienzo a irme hacia la habitación.

No quiero molestarla, y en el fondo, sé que hago mal en no preguntarle qué es lo que realmente le pasa, pero tengo tantas cosas que hacer, que ese mal estar me dura poco.